Las memorias vivas de la Guerra Civil española (Parte II)

Posted on diciembre 7, 2013

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Primer coche de motor de gasolina en Muro del Alcoy. Línea Beniarrés-Alcoy

Primer coche de motor de gasolina en Muro del Alcoy. Línea Beniarrés-Alcoy

Mi abuela, como muchas otras personas de la misma zona, no dudan en afirmar que “se sufrió más en la posguerra que en la guerra”, pues supongo que es el momento en que te quitas el vendaje de los ojos y te das cuenta de las consecuencias palpables que aparecen a tu alrededor y que tienes que aprender a vivir con eso y con las malas noticias que llegan desde todos los rincones.

Volver a empezar

Sus hermanos volvieron sanos y salvos de la guerra. Uno de ellos regresó con uno de los automóviles, pero del coche más nuevo jamás se supo. Así que su padre se puso manos a la obra. Volvieron al trabajo que dejaron cuando estalló la guerra. Tuvieron que ingeniárselas un poco más porque toda España tenía escasez de todo, y, por supuesto, también de gasolina, lo que les hacía falta para poder trabajar. Así que cambiaron motor de gasolina por uno de gasoil. Para ello pusieron un depósito en la parte trasera del coche y con eso pudo pasar aquella mala época. Con mucha suerte el dinero no les faltó en ningún momento gracias a lo que pudieron guardar, pero sí la comida. ¿Cómo puede ser? “Porque no había nada” Muchas de las huertas de la zona, por estar cercanas a Alcoy fueron bombardeadas con la intención de dejar a la gente desabastecida de comida, así que mi bisabuelo se dedicó a cambiar ruedas de los coches por comida de otras zonas como Gandía y alrededores. De allí conseguían arroz, aceite, etc. Mi abuela sonríe al recordar que había días que comían arroz con ajo o cebolla y que a pesar de todo lo encontraba buenísimo. “Seguramente sería por el hambre que tenía”. En relación con la comida, también recuerda que tenían unas cartillas de racionamiento, para conseguir comida básica como harina y leche.  Mi abuela recuerda las largas colas que tenía que hacer en la puerta de la iglesia para conseguir la comida. Una de las cosas que le daban eran unas galletas de nombre “Carioca” o algo parecido que estaban malísimas. Eso, dice, “sí que eran incomibles, por mucha hambre que tuviera, yo le decía a mi madre que no quería verlas ni de lejos. ¡Sólo olerlas me entraba angustia!”.

Ya ves, aunque el miedo de la guerra había terminado, el hambre cada vez apretaba más y más, tanto que en el pequeño pueblo de Muro había un grupo de gente que entraban a las casas y requisaban toda la comida que podían.

Un paso adelante

Conforme iba pasando el tiempo la situación iba a mejor. Mi bisabuelo compró otro coche y dos de “regalo” (así llama mi abuela a los coches para transportar a más de 5 personas). Y añadió la línea Castellón de Rugat- Alcoy. También compró una huerta donde plantaban frutas y hortalizas para prevenirse de un futuro incierto. Si otra guerra les sorprendía, tendrían previsiones de comida. Por suerte jamás han vuelto a pasar necesidades como las de aquella época.

¿Malas noticias?

Supongo que os preguntáis qué sucedió con el malvado protagonista de la historia del pueblo, Don Miguel Rovira. Aunque parezca sacado de una novela, hay veces que la realidad supera la ficción y, esta vez podemos decir que fue una de ellas: Cuando terminó la guerra el maestro huyó donde nadie pudiera conocerle. Años después de la guerra se contó por el pueblo que un vecino, al cual su padre fue mandado fusilar por este indeseable, lo vio en Madrid, con la mano alzada mirando un desfile militar en el que participaba Franco. Sin pensarlo dos veces y no pudiendo nunca imaginar que hubiera podido vengar la muerte de su padre, cogió a los guardias que andaban por alrededor y lo señaló de rojo y con muchas muertes a su espalda. Mi abuela cuenta que nada más se supo de don Miguel, pero que seguramente el franquismo debió terminar con su vida. Aquella misma que, según puede hacer cálculos mi abuela, y puede olvidarse de algunos, terminó con once personas del pequeño pueblo de Muro del Alcoy.

Vidas en guerra y poder Vs Vidas felices

La vida de mis antepasados, como la mayoría de la gente de entonces se basaba en tres pilares: familia, trabajo y tranquilidad. Pero todo se rompió en pedazos al verse inmersos en una guerra que les arrebató estos tres pilares básicos. Seguramente mi familia no fue la más perjudicada en esa guerra que cada vez percibimos más lejos, pero es la historia de una familia que, como tantas otras, tuvieron que pasar por unos desafortunados momentos por cuestiones de poder y política que a ellos les era inalcanzable comprender.

Quizá lo que algunos no entiendan es que la mayoría de la gente viene al mundo a disfrutar de la vida. Para ello desean a la familia, a los amigos, un trabajo que les proporcione una vida más o menos estable, es decir, ser felices y sin demasiadas preocupaciones. No les interesa las complicaciones ni hacerse enemigos por doquier. Esta guerra no iba con todos, sino que sólo les interesaba a aquellos que veían en España una oportunidad para ponerse en primera línea de poder. Para estos solo decirles que por sus ambiciones destrozan la vida de muchas personas inocentes y al resto les llenan de malos recuerdos para el resto de sus vidas.

Seguramente todos vosotros tendréis que decir mucho de esto. ¿a quién le apetece compartir con nosotros sus vivencias durante la Guerra Civil española? ¡Animaos!

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Posted in: Posguerra