Pisoteando grandes cambios de la Historia

Posted on abril 23, 2014

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¿Por qué la sociedad no podemos ponernos de acuerdo con las cosas que sería mejor para una mayoría generalizada y, en cambio, solemos apostar sólo por aquello que nos conviene individualmente o a una minoría?

Esto que planteo parece que no es simplemente cosa de la actualidad, donde la gente es bastante más individualista que en años anteriores, sino que ha ocurrido a lo largo de toda nuestra Historia. Leas la parte de la Historia que leas siempre está llena de gente enfrentada por ideas, sean las que sean: políticas, religiosas, sociales…

Para no irse demasiado lejos encontramos en nuestra Historia un claro ejemplo de lo difícil que hacemos nuestra convivencia es La Segunda República Española. Todo un desbarajuste hecho realidad en la sociedad donde ideas muy contrarias avivarán la llama de lo que después vino: La Guerra Civil Española.

Y es que todos los cambios que en aquel entonces se intentaron hacer, los tenemos hoy en día como si estuvieran de toda la vida, pero siempre hay que tener en cuenta que mucha gente luchó y murió por conseguirlos.

Pero vamos a lo que vamos, los intentos de cambio agrícola para repartir algunas tierras (sobretodo latifundios), cambios en el ejército, cambios en la educación (donde se requiere una educación básica para todos) y cambios laborales (entre los cuales encontramos el recorte de horario laboral a ocho horas diarias y el aumento de salario). no trajeron ninguna dicha a la comunidad española, pues la resistencia de todos aquellos que anhelaban una sociedad española tradicional y la impaciencia de la clase obrera y agrícola que soñaban con un “hoy” de cambios para que sus vidas dedicadas al trabajo y poco a disfrutar se equilibrara entre trabajo y ocio, es decir, obligaciones y derechos por igual.

Los grandes contrarios a todos estos cambios y los defensores de ellos (con más o menos paciencia) fueron caldeando un ambiente de inestabilidad permanente que, finalmente acabó con un enfrentamiento entre ambos.

A lo que me quiero referir en todo esto es que la clase trabajadora no pedía títulos nobiliarios ni tener las mismas condiciones que ellos. Simplemente reclamaban una vida, una vida medianamente digna, con mejoras sustanciales que mejorarían en la intimidad y en la comunidad. No entiendo que los que ganaban dinero para vivir más que suficientemente desahogados toda la familia y los venideros, les importara mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores. Está claro que quizá los beneficios sean algo menores pero se podría continuar teniendo el mismo estilo de vida y, además, se tendría la satisfacción de que todos los demás también pueden disfrutar de la maravillosa experiencia de la vida sin olvidar, por supuesto, las obligaciones.

Aunque ahora gozamos de muchos derechos, todavía queda mucho por conseguir (hoy por hoy todavía hay gente trabajando 12 horas diarias como si fuese algo natural, y me refiero a nuestro país, no otros más lejanos)  y por luchar para no perder lo que hemos avanzado, pues como todos sabemos en esta crisis económica que estamos sufriendo ya hemos perdido algunos: bajada de salarios, contratos basura… Creo que los “pudientes” del mundo en el que vivimos deberían tener un poco más contentos a sus trabajadores porque están unidos por un vínculo en el que los unos sin los otros no serían lo que son…

 

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